1 de junio de 2013

LO IMPOSIBLE

Cuando se estrenó la película Lo imposible el otoño pasado, no quise verla. Demasiado sufrimiento en 90 minutos para poder asumirlo en aquel momento.
El otro día la vimos y por supuesto, me conmovió.

Esta semana en el dentista, hojeando el Hola, la madre real de la familia, María Belón, concedía una entrevista llena de reflexiones, de enseñanzas, de aprendizajes… de sabiduría en definitiva. Una mujer grande y generosa que afirma:  “la única razón por la que cuento nuestra historia es transmitir lo que el  “tsunami” significó en nuestra vida y en la de los demás”. 

Cuenta que cuando J. Bayona le propuso hacer la película ella le dijo: “Yo te doy una historia como excusa. Por un lado, porque hay 230.000 personas que quisieran contarla y no pueden porque están en el fondo del mar y yo no puedo ser cobarde ni egoísta. Pero, sobre todo, te la doy con la confianza absoluta de que lo que vamos a hacer es mostrar a los espectadores que la vida es esto, que te llevan “tsunamis” que crees que no puedes superarlos. Que hay gente que se queda y no puede seguir teniendo oportunidades ni de pedir perdón, ni de dar las gracias, ni de rectificar, ni de volver a abrazar, volver a besar, mejorar las cosas que no había hecho bien…pero los que estamos vivos, si podemos.”(…) “Había entendido que la vida es un regalo inmenso y que a partir de ese momento todo lo que tenía era un regalo”

Sin duda, una gran reflexión. Las experiencias te marcan y cuanto más dura haya sido, más tatuada queda. Después de haber pasado mi particular “tsunami”, algo grande me ha quedado de poso y grabado en la piel a fuego. La vida es más intensa, hay cantidad de cosas en las que me fijo que antes ni existían y me sorprendo haciendo y diciendo cosas que en otro tiempo  ni se me habían pasado por la imaginación. Creo que quiero más a todo y a todos en general,  no me importa dar abrazos más fuertes  y “te quieros” más profundos, es posible que juzgue menos y soy capaz de ilusionarme y sonreír de forma más auténtica.

María habla de amor  “ cuando renaces y no tienes a quién amar piensas… ¿yo para qué estoy viva?”. De solidaridad cuando se refiere a los hombres que la salvaron mientras buscaban a sus familias : “Estaban buscando  a sus familias, sus madres, sus hijas…pero nos encontraron y nos salvaron. Le daban tanto valor a la vida de unos desconocidos como  a las de sus propias familias. Y yo ahí entendí lo que es la solidaridad. Ese hombre me dedicó cinco horas cruciales de su vida y no paró hasta que no me dejó en un hospital. Cuando por fin vieron que estábamos a salvo, nos dijeron: “adiós, ahora vamos a buscar a nuestra familia”. De generosidad  “sé que mis hijos son un regalo, no son de mi propiedad; los tengo en préstamo y tengo que devolverlos a la vida”.

Siente parte de su vida y su familia a las personas que dejaron atrás “Para siempre. Para siempre. Para siempre y no hay vida suficiente para hacer todo lo que uno puede hacer.
María Colabora como ponente con la Fundación Lo que de Verdad Importa porque como bien diceHay un montón de gente bajo olas de “tsunamis”, y los que no estamos allí…¿qué hacemos perdiendo el tiempo?”


Gracias Maria

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